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La Constitución de 1.978

La Constitución de 1.978


La Constitución española de 1.978 edificó un antes y un después en la historia de España y durante más de tres décadas ha sellado la convivencia de los españoles. en su 34 aniversario, sin embargo, el barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas)  ha puesto de manifiesto que cerca de la mitad de los españoles no está satisfecha con la Constitución o no la conoce, y en consecuencia, la Carta Magna es diana fácil para la crítica, a veces poco edificante o desinformada de su contenido; también en CIS acredita que cerca de siete millones de ciudadanos, ha leído la C.E.
 
Es cierto que desde la instituciones políticas ha habido escaso entusiasmo en difundir el texto constitucional para ser conocido por todos; ello hubiera propiciado un debate sereno de la sociedad respecto de los avances democráticos que hoy disfrutamos y también, y al propio tiempo, respecto de su propia reforma; porque la ley de leyes no puede ser intocable y seguirá siendo respetada si logra adecuarse en cada momento, a la demanda social del interés general y de los ritmos democráticos que la población exige.
 
En los últimos quinquenios, los gobiernos han dedicado poco tiempo y esfuerzo para que los españoles que nacieron en la Transición y otros más jóvenes, se les hayan dado facilidades para conocer las bases del texto constitucional; si a ello añadimos la mala situación en la que muchos se encuentran, no es de extrañar que un alto porcentaje de la población no lo conozca, aunque sin embargo, admite y celebra el disfrute de la libertad y que es un motivo de orgullo su aprobación y la transición a la democracia, aunque este mismo ciudadano está en cierto desacuerdo en la manera de gestionarla, refiriéndose sin duda, a la notable desafección o pérdida de confianza en la calse política.
 
En sus años de vigencia, la C.E. ha sido reformada en dos ocasiones, sin referendum, por exigencias de la Unión Europea, sin embargo, nadie ignora que exiten reformas pendientes que deben afrontarse: hay que cambiar el funcionamiento del Senado hacia la representación auténtica de las comunidades autónomas y retocar el modelo de la Organización Territorial del Estado, que sin duda, en los últimos años, nos ha traído muchos quebraderos de cabeza; otras reformas esperan, que no son de objeto de este artículo, pero en plena crisis, no es ahora el mejor momento para abordar reformas constitucionales, que, desde luego, habrá que emprender tan pronto constatemos mejoras en nuestro contexto económico y social.
 
En tiempos difíciles, hoy más que nunca, toca cuidar y defender el núcleo central de nuestro sistema político constitucional, intentando por todos los medios recuperar la política de Estado, la actitud de consenso tan necesaria como imprescindible de quienes conforman el Ejecutivo y de quienes ocupan los escaños de las cámaras legislativas de la máxima representatividad, de la soberanía española, Congreso y Senado.
 


Joaquin Tejera.
 

Publicado
el 26-12-2012